EL APRENDIZAJE…
EN LA PIEL
PEDAGOGÍA DE IAFI







Axel Persello
Fundador y Presidente
La Historia de la frase «El Aprendizaje en la Piel» tiene sus fundamentos.
Cuando me recibí de Ingeniero Industrial, y a pesar de que ya estaba trabajando, me encontré con que lo aprendido en la Universidad, no era lo que pasaba en el «campo».
De hecho creo que la ingeniería más que nada me sirvió para cambiar la forma de pensar, a crear nuevos patrones de pensamientos, nuevas conexiones neuronales y nuevas formas de reaccionar cuando los objetivos no se alcanzan.
Estoy muy agradecido a mi carrera de grado, PERO la verdad, la aprendí ahí afuera. Yo era puro conocimiento, pero no tenía sabiduría.
Y así creé la frase «EL APRENDIZAJE EN LA PIEL», haciendo referencia a que puedes haber leído mucho, puedes haber sido el mejor estudiante de tu curso, pero aún no sabes, porque no lo has incorporado al día día del ejercicio de tu profesión.
Creo que esto aplica a todos los campos del conocimiento. De hecho, lo he leído varias veces. Pero somos a veces un poco tercos (y me incluyo) pensando que ya sabemos demasiado.
Por ejemplo, en el Coaching, que es lo que estuve enseñando en los últimos años, los estudiantes egresan con ciertos temores, queriendo saber absolutamente todo lo que les puede ocurrir. Esto es típico en los adultos, porque en la escuela primaria no hacíamos este tipo de preguntas.
«Le tenemos miedo al caos»
Hay típicas preguntas como «y qué pasa si el cliente hace…» Yo a veces contesto la pregunta, y otras veces prefiero repreguntar «¿Qué harías tú?»
Como toda profesión o disciplina, es el ejercicio de la misma lo que nos hace más competentes.
La mejor analogía es pensar que si tomas un curso para conducir un automóvil, sin haber practicado, serás un gran conductor.
Sabemos que aprendemos a través del error. Cada vez que cometemos un error, aprendemos. Decimos para nosotros mismos «Esto no me volverá a pasar».
Esto sucede en lo profesional y por sobre todo en lo personal. «La próxima vez estaré atento o atenta a las intenciones de esta persona».
A veces, este tipo de aprendizajes se generalizan, y construyen creencias que no son las mejores. Por ejemplo, si alguien nos defraudó, generalizamos diciendo para nosotros mismos «No confiaré en nadie más».
Este es un campo del cual se ha ocupado mucho la Programación Neurolingüística. Y que hemos agregado al Coaching, para que ayudemos a nuestro clientes a desarmar generalizaciones que se transformaron en creencias limitantes.
Aun así, debemos respetar las creencias de cada cliente, aunque las consideremos limitantes, dado que, lo que nosotros podemos considerar limitante, puede ser efectivo para otra persona.
Siguiendo con el ejemplo, a una persona muy sensible, podría serle efectivo desconfiar. A una persona más fuerte o estable, tal vez no le haga falta.
Cada persona es un mundo. Ya sea que ejerza como Coach o que sea un Coachee o Cliente.
La necesidad del adulto de tener el control, nos lleva a preguntas como: ¿Qué pasa si el cliente no me paga la sesión? No hay respuesta correcta para esto. Cada uno, acorde a su ontología, (o manera de ser) actuará de la mejor forma posible.
EL APRENDIZAJE EN LA PIEL significa habitar el caos, el desconocimiento, y aprender a través de la práctica.
Una de mis frases preferidas es «Mejor tener buenas preguntas que buenas respuestas». Y resulta muy efectiva cuando eres guía o docente de personas que te tienen como referente.
Por eso, en todas las disciplinas de IAFI, la práctica es esencial y OBLIGATORIA. ¿Y qué pasa cuando alguien no hace sus prácticas? Lo más probable es que no obtenga su certificación. Primero porque es obligatorio en IAFI hacer prácticas, pero lo curioso que demostraron estos 15 años es que cuando alguien no alcanza los niveles necesarios, casualmente luego nos enteramos de que no reportó sus prácticas.
La vida es puro aprendizaje y puro caos. Nacemos y Morimos. Y nadie lo puede explicar desde la lógica hasta hoy. Solo existen explicaciones espirituales. Pero podemos aprender de ellas.
Así es la vida misma. Así son los duelos. así son las malas noticias. Tenemos que habitar eso que nos ocurre. Ir corriendo delante de la vida (en términos psicológicos: no conectar) tiene su precio: síntomas clínicos, somatización, pérdida de oportunidad de aprendizaje, estrés, ansiedad, y ya… todo lo que sigue es peor.
Por supuesto que puedo estar equivocado, y disfruto de poder equivocarme para poder aprender más. Pero aquí dejo mi forma de pensar. Y no es menor, porque todas las personas que trabajan en IAFI, en mayor o menor medida, piensan parecido.
Creo que permanentemente «EXISTEN NUEVAS FORMAS DE VIVIR», siempre y cuando, el aprendizaje quede grabado en la PIEL
No quiero decir hasta pronto sin ofrecerte un documento que a mí, en lo personal, me ayudó mucho a aprender sobre la vida. Es el Primer Documento que tienen que leer todos nuestros estudiantes.